Desde su taller en la Rúa Nova de Santa Comba —reconocido con el sello de Artesanía de Galicia— nacen piezas que viajan a tiendas, galerías y coleccionistas de toda España y de cualquier parte del mundo.
La naturaleza es su principal fuente de inspiración: hojas, flores, animales y símbolos populares gallegos como la concha del peregrino o la figa protectora dan forma a joyas que son reconocibles a primera vista. Entre las más queridas, los pins de mariquita o el anillo de huevo frito — piezas que han llegado incluso a la mítica Casa Lucio de Madrid.
Todos los fines de semana del año, y a diario en Semana Santa y verano, Esther trabaja en vivo en el Castillo de Vimianzo, donde el público puede observar de cerca cómo domina el fuego y transforma el vidrio ante sus ojos.